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lunes, 26 de marzo de 2018

Aniquilación : El Terror que Cayó del Cielo


El Espacio. Abismo infinito que gravita en las eternas tinieblas del vacío congelado; guarida de pesadillas y enigmas. Templo de Dioses innombrables que dormitan en las fronteras eternas del caos, donde pende la insignificante existencia del hombre.

En el siglo pasado, Howard Phillips Lovecraft, famoso escritor norteamericano, inspirado en los abismos del cosmos, imagino un siniestro Partenón de divinidades primigenias. Dispersas por el universo, -y para mala suerte de los protagonistas de sus relatos- algunas habían escogido nuestro planeta como residencia. 

Teniendo como único propósito esclavizar y atormentar a la humanidad hasta el fin de los tiempos, los dioses imaginarios se las ingeniaron para permanecer vigentes no solo influenciando la literatura fantástica de principios de siglo, sino que también, el cine y la música de las décadas futuras.

Un claro ejemplo de lo anterior, es el cuento de Lovecraft El color que cayó del cielo, donde se nos relata con escabroso detalle, los extraños acontecimientos ocurridos en una pequeña localidad en las afueras de Arkham, azotada por la caída de un meteorito. 

Espantosas mutaciones de animales, cambios de color en el follaje del bosque, hasta la fulminante locura de sus habitantes; la vagabunda piedra del abismo, oculta en su interior una macabra presencia que desafía los límites de la imaginación y la cordura.

Décadas más tarde, Jack Finney, relataría en su novela Los Usurpadores de cuerpos, como un tranquilo pueblo de los Estados Unidos, es invadido por unas extrañas semillas espaciales que poseen la capacidad de replicar a los humanos (eliminándolos en el proceso) generando seres carentes de sentimientos e incapaces de reproducirse. Su único fin, acabar con todos los recursos terrestres para luego continuar con su invasión del universo. Debo agregar que esta novela, ha sido adaptada en innumerables ocasiones al cine, siendo la versión de 1978, una de las más estremecedoras y que hasta el día de hoy me provoca algún escalofrío fugitivo.


Aniquilación: El Abismo vomita una nueva pesadilla

Aniquilación es una nueva película de ciencia ficción, disponible en la plataforma digital NETFLIX. Sin mayores pretensiones, rescata en una narrativa pausada y casi melancólica, la paranoia espacial que previamente habían visitado en sus escritos Lovecraft y Finney. El resultado es a lo menos inquietante.

Dirigida por Alex Garland, quien anteriormente había escrito la frenética 28 días después y dirigido la inquietante Ex Machina, indaga en los elementos más importantes de la novela original de Jeff VanderMeer (Que es una trilogía), para contarnos a modo de flashbacks, la historia de la profesora de biología Lena, quien se adentra al interior de la misteriosa Zona x, un lugar indeterminado que ha sido asolado por un extraño fenómeno de origen extraterrestre, luego de que su marido volviera de una misión realizada en el lugar.

Lena tendrá que compartir su travesía con otras 4 mujeres, cuyas vidas están marcadas por la tragedia. Descubrirá con horror, al igual que sus compañeras de viaje, que la Zona X esconde un secreto perturbador que va mucho más allá de la imaginación.

Sin revelar mayores pistas sobre el argumento de la película, debo decir que me ha parecido un interesante planteamiento, y aunque en algunos casos, fuerza exageradamente algunas situaciones, es importante rescatar el mensaje principal de la cinta: El espacio sigue invocando los miedos más profundos de la psique humana y uno de ellos es sin duda la perdida de nuestra humanidad.

Una invasión que violenta nuestra existencia desde la intimidad celular y que revela que no somos más que una ínfima pieza que levita en la bóveda oscura del cosmos.




Al parecer, el abismo sigue susurrando historias sobre nosotros, para engullirnos en cualquier momento.

martes, 26 de mayo de 2015

El Hombre sin miedo



Cuando era pequeño, tenía muy mala dentadura. Y para colmo, me gustaban mucho los dulces. ¿Resultado? La colección más refinada de caries de la ciudad y un dolor intolerable para un niño de mi edad. Sin duda había que hacer algo a la brevedad para solucionar el problema. El asunto es que una tía que trabajaba en la Posta Central de Santiago, pudo conseguir que me atendieran y solucionaran el problema con las clásicas tapaduras, pero en varias sesiones.

Fue mi primera visita al dentista, y fue terrible. Estar sentado con la boca abierta mientras aquella espantosa máquina del terror te perforaba cada uno de los dientes,en medio de una sensación de angustia,que generó en mí un repudio absoluto a los dentistas. El sonido, el olor a muelas quemadas, la anestesia, el aroma a cemento. Una serie de sensaciones que se convertían en dolorosas e inolvidables experiencias en mi psique. Terminar esas sesiones era un alivio para el alma, pero saber que tenía que volver, era algo intolerable.

Pero, en medio de todo ese dolor que provocaba cada procedimiento, había algo que me hacía feliz. Al finalizar la primera visita al dentista, me di cuenta que a la salida de la Posta, existía un pequeño kiosco que exhibía una serie de cómics de la compañía Marvel. Algo no común para un niño que venía de una comuna relativamente retirada del centro en donde este tipo de historietas americanas no llegaban.

Mirar la portada de aquellas historietas - por muchos minutos en ocasiones -, echaba a volar mi imaginación por las nubes. Eso era lo que más me motivaba de ir al dentista finalmente, y soportar todas las visitas estoicamente, hasta finalmente perderle el miedo.  Esperar mi turno al patíbulo, era el precio a pagar por poder mirar las portadas una vez por semana. Ni pensar en adquirir alguna de aquellas revistas, ya que sus precios superaban con creces el bolsillo promedio, por tanto solo quedaba el sueño de cual de aquellas historietas me compraría si tuviera el dinero.

Entre todas ellas, había una en particular que me llamaba la atención: Una que exhibía a un personaje demonio cayendo de las alturas: “Daredevil: The Man withouth fear”. Aquella imagen resaltaba entre Iron Man, Los 4 Fantasticos y El Dr. Extraño. Algo había en la portada de esa revista y su héroe. Era como caer en un trance hipnótico, que me hacía imaginar miles de historias sobre aquella portada, mientras que jamás llegué a ponerle una mano encima.  Daredevil, un tipo disfrazado de diablo, cayendo de las alturas víctima de un poderoso enemigo metálico. ¿Era este súper héroe un héroe en verdad, o era la misma encarnación del mal tratando de hacer que sus súbditos pagaran el alto precio de querer ser más que él mismo mal?





A ciencia cierta, nunca sabe el motivo por el que aquella portada me genero ese llamado de atención. Pero si tengo claro que cuando volví a ver la portada hoy, después de tantos años, no dude en comprar ese anhelo infantil. No importando el valor. Si volvió a mi por algo fue.

Pero eso no fue ni mi primer ni mi último encuentro con DAREDEVIL, durante estos años.
Hace unos meses atrás me enteré que la serie de cómics, sería adaptada a la pantalla en una nueva versión, de la mano de la cadena NETFLIX. Si bien esto no era sorpresa alguna, pues no era la primera aparición del héroe ciego y sin detenerme en la película de 2003, que en verdad en su momento dejó bastante que desear (De la que pido encarecidamente, puedan revisar su versión “director’s cut”, que es muchísimo más oscura y le hace un poco más de justicia al personaje en aquellos años) debo decir que esta noticia me hizo esperar con cierta ansia el estreno de la serie.

Y en verdad la espera valió la pena: Daredevil  por varias razones, se convirtió en un producto de calidad superior; el estreno de todos los episodios, la disponibilidad de idioma, y por sobre todo, el tono de la historia, hacen de ella altamente atrayente, y no necesariamente para los amantes de este fenómeno de súper héroes que se ha venido dando durante la última década.

Hay una diferencia casi abismal entre las demás franquicias para televisión de Marvel (Incluyendo algunas de sus películas mas famosas), y lo que podemos ver en esta nueva versión de Daredevil.  La serie tiene vida por si propia y ni siquiera requiere alimentarse del “universo cohesionado” para poder sobrevivir, y que aunque hace mención de algunos incidentes directamente relacionados con las demás cintas, se agradece profundamente, más aún cuando se ha abusado del recurso para tratar de mantener un mundo en perfecta relación narrativa.


Sin caer en la burda historia de orígenes del héroe, y tan solo con acercarse a la “Cocina del Infierno” ( Hell’s Kitchen), que es donde transcurre la historia, es suficiente terreno para que el relato se nutra del suficiente odio y rencor, en contra parte con la sed de justicia del héroe, que emprenderá una jornada sin retorno, en su búsqueda de sí mismo y su papel como justiciero.Aunque la serie no se limita a explorar únicamente la lucha contra los poderosos enemigos que irán apareciendo, sino que todas las consecuencias que acarreara al personaje principal, a grandes rasgos relata la historia de un abogado ciego, que tiene ciertas capacidades sobre humanas, y un peligroso señor de la mafia conocido como el Kingpin, en una lucha que no tendrá limites de ninguna especie.


No voy a resumir ni dar mayores reseñas de la serie, pues hay varias dando vueltas. Solo recomiendo que puedan verla y la disfruten como yo lo hice.



Hay algo que aprendí casi después de 30 años de toparme nuevamente con DAREDEVIL y escribir esto. Y es que de alguna forma,aquella vez con esa portada, también me volví un alguien sin miedo, al menos sin miedo al dentista.