Mostrando entradas con la etiqueta conspiraciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta conspiraciones. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de abril de 2018

Rostro de Cristal

Hoy voy a compartir un pequeño cuento que escribí para Chile Oscuro, que es actualmente una página que administro. Si quieren darle un vistazo, tengan la bondad de visitar el siguiente link: Pagina de Facebook de Chile Oscuro


Ahora mismo, apenas puedo escribir esto, sin tener que hacer un esfuerzo enorme por buscar las palabras correctas en mi cabeza. 


No logro recordar el día en que llegó a mis manos; quizás si hago un esfuerzo, podría recordar el año, pero ese dato, al igual que todos mis recuerdos, permanecen en una zona muerta; nada de lo que haya hecho antes de su presencia, parece haber existido.

Sin darme cuenta, mientras escribo esto, lo miro en un acto reflejo; Y aunque ya conoce todo de mí, cada palabra que voy a utilizar, cada acción que realizaré, día tras día, espera atento para devorar mis palabras como una bestia insaciable.



Mis ojos arden. Es el sueño quizás. El sueño que me liberará de su presencia. O simplemente, se repetirá lo de todas las noches, cuando le cuento mis secretos, en una especie de comunión absurda.
A veces, antes de caer rendido al hechizo reparador del sueño, cierro los ojos y su fulgor persiste tras mis párpados, como una polilla estrellándose contra la llama. El sonido que emite, traspasa la mente, como el gorjeo de un pájaro moribundo. 
Y cuando despierto, ahí está; esperando coger mi mano, para iniciar nuestra comunión. Como el verdugo espera el cuello de su víctima para hundir su hacha, separando el cuerpo de la cabeza. 
Se que esto esta mal, que de alguna forma, lo que parecía un milagro, hoy solo es un pesado grillete, no hay duda. Detrás de él se oculta el vacío donde otros ojos desconocidos me observan; como el abismo de Nietzsche, pero mil veces peor, porque yo también me he vuelto parte de ese abismo, en donde observo impune e impotente, las imágenes que este demonio con rostro de cristal, ha conjurado frente a mí. 

Este demonio digital llamado teléfono.

miércoles, 4 de enero de 2017

Perdidos en la Vecindad

¡Hola queridos seguidores de este blog!

Espero que tengan un muy buen año 2017. Y bueno, despues de un largo receso, vuelvo a tomar las riendas de este extraño grimorio en constante actualizacion. Sin más, dejo con ustedes la primera entrada del año.



Para mi, siempre existió un lado siniestro en el programa televisivo “El Chavo del Ocho”. Y aunque no he vuelto a verlo en los últimos meses, -salvo alguna alucinógena parodia en YouTube o quizas alguna parodia grafica en redes sociales- sigo experimentando un incomodo sentimiento, difícil de explicar cuando recuerdo la serie. Los distorsionados acordes de La Marcha Turca de Bethoveen (interpretado por el artista Jean-Jacques Perrey bajo el nombre The Elephant Never Forgets), eran la enfermiza introducción a la historia de un niño que sobrevivia al interior de un barril de cerveza, que visto poéticamente, era el contenedor de su tristeza.A decir verdad, cada uno de los episodios era un extenso catalogo de situaciones domesticas, graciosas y absurdas, pero que ocultaban un mensaje inquietante. Pero el más inquietante de todos era sin duda el que trasmitia el Chavo, ese niño sin futuro, hambriento, carente de afecto, curioso e inocente, un modelo que sin quererlo, se fue incrustando en el inconsciente colectivo de nuestra America. Todos los personajes de la vecindad, sin quererlo, habían ido a parar a una especie de purgatorio, en donde todos trataban de huir del dolor.Pero siempre se quedaron en atrapados en ella, hasta que un día desaparecieron, como una macabra imagen que se repite sin cesar en algún canal de televisión.

Durante la primera mitad del siglo XX, la prospera industria cinematográfica mexicana, daba sus primeros pasos en el creciente fenomeno de la televisión domestica. Un mercado totalmente diferente, con alcances casi ilimitados. La televisión, -que sería considerada durante los próximos años, casi como un miembro más de la familia- permitía la creación de contenido mucho de mayor duración y permitia al espectador seguir e identificarse con mayor facilidad con las tematicas. Fue durante ese tiempo, que pudimos ver el nacimiento de las primeras telenovelas  y películas diseñadas exclusivamente para televisión. 
 
El Chavo del Ocho, programa producido por Enrique Segoviano y el comediante Roberto Gómez Bolaños, visto con los ojos del politicamente correcto ciudadano digital del siglo XXI, facilmente podría ser visto como una opera a la intolerancia, el abuso infantil, el fanatismo religioso, la ignorancia y la discriminación violenta, más allá del tenor humoristico que pretendia entregar en cada episodio. 



Como náufragos en una isla desierta, - Cualquier similitud con La serie americana LOST, supongo es una coincidencia - los habitantes de “La vecindad”, permanecían atrapados en un limbo digno de los infiernos relatados por Dante en la Divina Comedia; Adultos y niños extrañamente envejecidos, repetian sus rutinas de juego e infelicidad para el deleite de los televidentes. Situaciones en donde el absurdo, la envidia, el engaño, y la tragedia disfrazada de broma, alimentaban el morbo de niños y adultos, sin percatarse del pernicioso y drámatico trasfondo oculto en aquellos "inofensivos" sketchs. 

¿Una exageración de mi parte? Podría ser. Pero imagine usted la historia de una mujer llamada Doña Florinda, que ha quedado recientemente viuda; Su marido, capitan de un barco, ha fallecido tragicamente devorado por un tiburon. La mujer, sumida en una profunda depresión, perpetua la imagen de su marido, vistiendo de marinero a su hijo. Con el paso del tiempo, su hijo se transforma en una entidad caprichosa, fría y clasista, que trata a sus vecinos de"chusma". Y para colmo, la señora Florinda, se enamora del  profesor solterón de la escuela.
También tiene usted, el truculento caso del obeso dueño de la vecindad, víctima de burlas y golpes por parte del protagonista de la serie, timado constantemente por uno de los arrendatarios, llamado Don Ramón, un viudo que vive el día a día junto a su hija, mentirosa y manipuladora, que no tiene problemas en crear elaboradas conspiraciones para burlarse de los demás niños en la vecindad.